El justo reclamo por una mayor equidad religiosa en la República Dominicana

igualdadPor: Manuel Moisés Montás.

La ratificación de privilegios constitucionales a favor de cualquier organización religiosa en particular, por muy numerosa  y respetable que esta sea, constituye un acto de parcialidad del todo incompatible con la igualdad que se supone debería existir entre todos los ciudadanos en un Estado moderno y democrático.

El reclamo de la comunidad evangélica por una mayor igualdad frente a la Iglesia Católica, figura también el del resto de las numerosas organizaciones religiosas representadas en la República Dominicana: igualdad, libertad y privilegios no se llevan de la mano.

La solución no consiste, sin embargo, en conceder a las iglesias evangélicas los mismos privilegios de los que disfruta actualmente la Iglesia Católica a través del muy cuestionable Concordato que antaño suscribieran Trujillo y El Vaticano, ya que ello redundaría en una nueva situación de inequidad civil a la cual no debería ser indiferente ningún  auténtico cristiano.

Lo verdaderamente justo, equitativo y conveniente para todos, en virtud de aquel saludable principio de la separación de funciones entre iglesias y Estado, sería que todos los matrimonios eclesiásticos fueran considerados como algo ajeno a las autoridades civiles.

Así las cosas, todos los ciudadanos y ciudadanas, cualquiera que sea su particular condición religiosa, quedarían sujetos a una misma normativa y a un mismo procedimiento a fin de formalizar legalmente su unión matrimonial pudiendo proceder luego, si así lo desearen, a realizar cualquier ceremonia privada de naturaleza tradicional, religiosa o de cualquier otra índole.

Ya antaño lo había dicho  el Maestro: Demos al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios._