Valoración del acuerdo político entre Leonel Fernández y Miguel Vargas Maldonado

El discípulo comienza a superar al maestro. En una hábil maniobra política, Leonel Fernández acaba de garantizar no solo la posibilidad de un eventual regreso a la presidencia sino que además ha logrado convertirse en el catalizador de procesos que contribuirán al debilitamiento de las dos principales fuerzas políticas de la oposición.

El acuerdo es, en principio, una dura bofetada para la malograda empresa política reformista, cuyos legisladores, hasta ahora muy sobrevalorados, comenzarán a emigrar rápidamente hacia otros partidos políticos a fin de asegurarse algún cargo; entiéndase, una fuente de ingresos.

Es de esperarse que el principal beneficiario de esta migración de legisladores-mercaderes reformistas sea el Partido Revolucionario Dominicano. Leonel Fernández gana al asegurarse que toda esa basura pase a las filas del principal partido de la oposición donde muchos de ellos continuarán haciendo lo que mejor saben hacer: crear problemas, divisiones y conjuras.  

Fernández gana también al asegurarse la lealtad, el control y el liderazgo de su propio partido más allá de los comicios del año 2016. Exonerados de la obligación de ceder cargos o aspiraciones a candidatos reformistas y conscientes de la importancia del respaldo de Leonel para acceder a un jugoso mandato legislativo de seis años, e incluso para repetir después, los legisladores del Partido de la Liberación Dominicana seguirán fielmente todas sus órdenes.

Lejos de esperar pacientemente a que la necesidad de reformar la constitución obligara a su rival a cometer errores que conducirían eventualmente a su derrota y desgaste, Miguel Vargas Maldonado se ha prestado a ser una pieza más en el tablero del Presidente de la República.

La rehabilitación política del ex presidente Mejía, quien hasta ahora había asumido deliberadamente un bajo perfil que Vargas y otros han interpretado erróneamente como un signo de debilidad, conducirá invariablemente a tensiones internas que colocarán al Partido Revolucionario Dominicano en una situación delicada en los comicios del año 2010 y del 2012 pues no en vano dijo antaño Cristo que un reino dividido contra sí mismo no puede prevalecer.