Hacia la construcción de una nueva Mayoría Política en la República Dominicana

Eduardo Estrella

Eduardo Estrella

La dispersión amenaza con frenar la consolidación y el crecimiento de las fuerzas políticas de la oposición emergente en la República Dominicana. La oposición, por muy numerosa que sea, siempre será una minoría política en tanto fragmentada en una constelación de proyectos electorales independientes e inconexos entre sí.

En este sentido, los fracasos electorales de la oposición emergente, que conducen a la eventual migración o venta de sus votos y dirigentes a cualquiera de los mayoritarios, tiene que ver menos con su tamaño y falta relativa de recursos que con su manifiesta incapacidad de romper definitivamente en el plano organizacional e ideológico con las formas tradicionales del quehacer político, con el caudillaje presidencialista, en nuestro país.

Gracias al caudillaje presidencialista, el desarrollo institucional de nuestros partidos políticos e instituciones públicas viene a ser como un niño muerto antes de nacer: un esfuerzo estéril que permea de tristeza el recorrido decepcionante y decadente de los años.

Guillermo Moreno

Guillermo Moreno

Si los líderes de la oposición política emergente verdaderamente desean convertirse en los paladines de nuestro progreso democrático, ya es tiempo de que los proyectos personales pasen a un segundo o tercer plano para que pueda ganar el país.

Propongo, como un primer, aunque no único, paso en este sentido, la definición de propuestas y candidaturas consensuadas de cara a los próximos comicios del año 2010.

Los principales líderes de la oposición podrían reforzar el éxito de la iniciativa aquí descrita presentándose simbólicamente como candidatos a senadores en sus respectivas provincias a fin de “remolcar” diputados al Congreso Nacional.

En los pasados comicios presidenciales, solamente en el Distrito Nacional, Guillermo Moreno obtuvo 5,724 votos. Eduardo Estrella obtuvo a su vez 5,839 en Santiago. Habida cuenta del crecimiento de éstos y otros liderazgos emergentes, resueltamente no alienados con los partidos tradicionales, no resultaría demasiado difícil que una coalición obtuviese al menos cinco diputados a nivel nacional, allanando el camino para las próximas batallas democráticas en la Conquista del Cambio._


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