Perspectiva electoral: La receta del triunfo de Leonel Fernández (2 de 2)

Leonel Fernández

Leonel Fernández

 

                En la primera entrega de esta serie examinamos la extraordinaria valía del ingrediente Proyecto Presidencial Hipólito (PPH) dentro de la receta para un nuevo triunfo electoral del Dr. Leonel Fernández. Pero como por muy bueno que sea el plátano, nadie puede sentirse verdaderamente próspero comiéndose un mangú vacío, nada mejor que el salami Reformista para completar la receta de nuestra futura -aunque todavía incierta- desgracia.

                Concebido por buena parte del electorado dominicano como la segunda mejor opción entre las tres principales fuerzas políticas del país, aunque considerablemente debilitado por una sucesión de adversidades [1], el Partido Reformista Social Cristiano ofrece al oficialismo una valiosa oportunidad de frenar el crecimiento de las simpatías por el resto de las fuerzas de la oposición siempre y cuando su docilidad respecto a este no resulte demasiado evidente.

                En efecto, merced al pragmatismo del votante dominicano promedio y a través de una oposición –moderada– convincente, el PRSC podría convertirse en el principal receptor tanto de los votantes disgustados con el Partido de la Liberación Dominicana como de los numerosos simpatizantes tradicionales del partido blanco que jamás votarían de nuevo por Hipólito Mejía sin que por ello se convierta todavía en una opción de poder a corto plazo[2].

                Pero hay más. Con el respaldo del PRSC y de los partidos del llamado Bloque Progresista [3] el gobierno, no solo puede casi garantizar la derrota del PRD en una eventual segunda vuelta en los comicios presidenciales del año 2012 sino que también puede reducir un poco más la cuota de poder congresional del partido blanco para repartirla entre sus aliados, penalizando de paso a los congresistas ajenos y propios que por alguna razón resulten inconvenientes al gobierno.

                La distancia temporal de estos acontecimientos admite todavía, sin embargo, una infinidad de variables difíciles de prever [4]. Pero en todo caso resulta evidente que tanto  el presidente Fernández como el PRSC tienen mucho que ganar con la reciente reunificación reformista [5] por él patrocinada: ambos ganarían poder y recursos a partir del debilitamiento de un enemigo común, el Partido Revolucionario Dominicano.

        !Pero cuidado presidente con las fuerzas mercenarias! Según Maquiavelo éstas suelen hacer más mal que bien: en la paz el gobernante es despojado por ellas y en la guerra eventualmente lo es por los enemigos al no poderse de aquellas efectivamente socorrer._


[1] La desaparición de su máximo líder en el año 2002, la falta de fondos consecuente con su nueva condición de partido minoritario, la proliferación de divisiones internas y la más que evidente falta de escrúpulos y de solvencia moral de algunas de sus figuras más destacadas, entre otras. 

[2] Más allá de los comicios del año 2012 el desgaste de las otras dos fuerzas políticas mayoritarias, una buena oferta electoral, una oposición coherente y una acertada estrategia política podrían convertir en un futuro no muy lejano al PRSC nuevamente en una opción de poder.

[3] Es poco probable que los partidos del Bloque Progresista se separen del Partido de la Liberación Dominicana ya que el Partido Revolucionario Dominicano difícilmente podrá garantizarles beneficios mejores a los que ya tienen o pueden tener en ocasión de permanecer bajo la bandera morada.

[4] Por mencionar sólo algunas, Hipólito Mejía podría no derrotar a Miguel Vargas Maldonado en la lucha por la nominación presidencial del PRD, puede que Leonel Fernández finalmente decida no repostularse, Danilo Medina podría darnos a todos una inesperada sorpresa e igual podría suceder con los principales líderes políticos  de la oposición emergente: Eduardo Estrella y Guillermo Moreno.

[5] Este proceso quedaría mejor definido como “Leonelización Reformista” a juzgar por las que parecen ser sus inmediatas implicaciones.