Perspectiva electoral: La receta del triunfo de Leonel Fernández (1 de 2)

 

Leonel Fernández
Leonel Fernández

                La ciudadanía dominicana comienza a ser cada vez más consciente de que las simpatías políticas y electorales deben definirse de una forma distinta a las que nos dividen en aras del torneo anual de beisbol invernal. El proceso, aunque iniciado en los comicios del año 2004 entre los electores tradicionales de los partidos Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano, comienza a ser extensivo a los votantes del Partido de la Liberación Dominicana.

                 Insatisfechos y francamente desilusionados con las agrupaciones tradicionales un número creciente de ciudadanos se encuentra en la búsqueda de nuevas y mejores opciones democráticas. Aunque muchos de ellos serán finalmente derrotados por el conformismo pragmatista, la ignorancia y el clientelismo esclavizante para respaldar con su voto el eterno retorno de lo mismo, una porción considerable de ellos se decantará por los partidos emergentes en las elecciones del año 2012.

                El repunte electoral de las agrupaciones políticas minoritarias dependerá en gran medida de la estrategia política seleccionada por el Dr. Leonel Fernández, quien ahora mismo es indudablemente el amo y señor del quehacer político en la República Dominicana.

                No queda nada claro todavía si el Dr. Leonel Fernández optará por repostularse a un tercer período consecutivo, puede que no lo tenga claro ni siquiera él mismo todavía. Todo dependerá del desgaste de su gobierno ante los frecuentes escándalos de corrupción administrativa,  los efectos de la recesión económica internacional y la agitación social consecuente con ambas.

                Con todo, ya se han iniciado los preparativos para perpetuar su liderazgo, sea por la vía directa con su segunda repostulación o por la vía indirecta mediante la nominación de algún tercero con poca luz propia dentro y fuera de las filas del Partido de la Liberación Dominicana [1].

                Uno de muchos elementos a favor de los planes del actual presidente Fernández es la debilidad de las dos grandes agrupaciones políticas de la oposición, ahora carentes de un único liderazgo definido, lo que le permite negociar con los unos al tiempo en que diligencia la destrucción de los otros, amén de postergar dos años más su mayoría en el Congreso Nacional [2].

               Hábil estratega, Fernández pretende rehabilitar políticamente a su rival, el Ing. Hipólito Mejía a fin de que éste se convierta en la pieza estelar de la derrota de las fuerzas de la oposición en los comicios presidenciales del año 2012. En su afán por volver a la presidencia el Ing. Mejía debilitará primero a su partido para neutralizar a Miguel Vargas Maldonado [3] y, en ocasión de obtener la nominación por él tan deseada, procederá a debilitar entonces las candidaturas emergentes merced al pánico que sus aspiraciones generan en amplios sectores de la sociedad dominicana.

               La receta del triunfo del presidente Fernández quedaría completa cuando a la elevada tasa de rechazo de Mejía se añadan la cada vez más probable división del Partido Revolucionario Dominicano, el respaldo de los partidos minoritarios que conforman el llamado Bloque Progresista ahora encabezados por el revigorizado Partido Reformista Social Cristiano y la dispersión de las fuerzas de oposición no alineadas con los partidos tradicionales, factores a los que nos referiremos con mayor detalle en una próxima entrega._

 


[1] La eventual candidatura de Doña Margarita Cedeño de Fernández es una de varias opciones que se manejan en tal sentido. Aunque la derrota de la debilitada oposición a manos de la mujer del actual presidente constituiría sin duda un golpe de efecto impresionante, no deben perderse de vista las tensiones que su nominación generaría a lo interno del Partido de la Liberación Dominicana donde numerosos dirigentes de mayor trayectoria política se considerarían con razón mucho más “dignos” de relevar al presidente. Puede que, por tanto, la candidatura de Doña Margarita no sea más que una estratagema para distraer al enemigo.

[2] El pretexto sería la unificación de las elecciones en un mismo año contemplada en la actual Reforma Constitucional. Inmerso tal cual está en fuertes luchas intestinas, el Partido Revolucionario Dominicano no tendrá más opción que aceptar esta iniciativa a fin de no ver reducida su cuota de participación congresional.

[3] Para satisfacción del presidente Fernández, Mejía busca ahora ganar tiempo para debilitar las simpatías por su acaudalado pupilo, Miguel Vargas Maldonado, quien sin duda representa una amenaza mayor para el ahora partido oficial, después de todo, hay que recordar que obtuvo un 43% de los votos en una contienda electoral ampliamente desigual, muy sucia o más bien líquida y con un PRD no del todo unificado. Todo ello sin ser un candidato especialmente carismático, intelectual o moralmente irreprochable.