De Error y de Sombra

El nombramiento de Angel Lockward como “Embajador Extraordinario y Plenipotenciario” en Colombia es el más reciente de los numerosos desaciertos con los cuales apenas comienza la tercera gestión gubernamental del Partido de la Liberación Dominicana. Se trata de un “premio” que no solamente indigna a cualquiera que conozca el pedigree de este funesto personaje, sino que también violenta la Constitución de la República al tratarse de una persona con serias acusaciones legales pendientes de resolución y muchas otras cuestionablemente descartadas por la Justicia.

Otro soberano disparate del ahora partido oficial ha sido el asegurarle al pueblo dominicano que nuestra economía se encuentra “blindada” frente a los efectos negativos de la crisis financiera internacional cuando lo único que realmente se encuentra blindado en nuestro país son los bolsillos de los funcionarios, su inmunidad jurídica y su conciencia.

En efecto, mientras la miseria exprime hasta el último centavo de las escuálidas manos de los afortunadamente todavía empleados, cuando la imaginación ya no alcanza a los padres para estirar el peso hasta la siguiente quincena, los actuales mercaderes de nuestra desgracia celebran el festival de decretos y nombramientos más grande de nuestra historia democrática: ¿Alguien sabe lo que se supone que debe hacer un asesor musical de la cancillería? ¿Qué me dicen del nutrido grupo de consultores avícolas, musicales, gastronómicos, artísticos, literarios y culturales al servicio de la Presidencia de la República? Y ni hablar del ejército de directores, administradores y subsecretarios…

Lejos de ser garante del correcto cumplimiento de las leyes, la Suprema Corte de Justicia se ha mostrado sospechosamente complaciente ante los excesos del Poder Ejecutivo. Justamente esta semana se cumplió un año desde que  se sometiera ante la Suprema Corte un recurso de inconstitucionalidad en contra del préstamo –secreto- de más de US$ 130 millones que contrató el gobierno con la empresa Sun Land sin que todavía dicha institución se haya pronunciado al respecto. Situación ésta ante la cual un grupo de valientes patriotas decidió protestar mediante la realización de una vigilia y la colocación simbólica de dos bizcochos en las puertas del Alto Tribunal.

Las negociaciones oscuras no son nada nuevo en la Realpolitik del Partido de la Liberación Dominicana. Ya antes en su primer período gubernamental privatizaron las empresas distribuidoras de electricidad por una suma de dinero que permanece todavía indeterminada y de la cual se enriqueció más de un funcionario.

Mientras tanto, la oposición política permanece débil y fragmentada en medio de luchas intestinas que tienen que ver mucho más con el hambre de privilegios o la vanagloria que con el interés auténtico por el bienestar de aquel pueblo hermoso y oprimido que paciente espera la llegada de mejores días._