16 de Mayo del año 2008: Crónica de una muerte anunciada.

El triunfo también puede ser una derrota. Los próximos cuatro años no parecen ser precisamente los más cómodos para un Jefe de Estado, considerando la frágil situación macroeconómica internacional y su reflejo ineludible en la economía doméstica de los hogares dominicanos. Una vez agotados los comicios, el gobierno y la banca no podrán seguir disfrazando nuestra precaria situación.

Este tema ha sido uno de los principales silencios y yo diría que también uno de los fracasos más importantes de la oposición en los presentes comicios. Todos los candidatos se refieren tímidamente al tema para criticar al gobierno, pero ninguno le ha dado la importancia que merece ni ha esbozado las iniciativas de solución requeridas. La posibilidad de una recesión grave, por muchos ignorada, adelanta como inviables sus propuestas de reducción impositiva, sino es que lo eran ya por su evidente contradicción con sus otros objetivos en materia de inversión pública y gasto social.

En este sentido, las ideas del Partido de la Liberación Dominicana han sido atinadas. Una reducción en los ingresos del gobierno limitaría considerablemente sus posibilidades de intervención ante las adversidades que nos parece se avecinan. Sin embargo, ha sido esta una afirmación afortunada dentro de muchas otras que, tristemente, no se corresponden con la que es nuestra verdadera realidad, a menudo ausente en varios de nuestros medios de comunicación social.

El precio del petróleo se encamina a superar los ciento veinte dólares el barril, los organismos internacionales reconocen una escasez mundial de alimentos, pero a juzgar por las actuales autoridades y su nominilla de esclavos a sueldo, aquí estamos mejor que bien y fuera de peligro, eso sí, solamente mientras gobierne el mesías del progreso.

Progreso no es precisamente la palabra que mejor describe los cambios que enfrenta la sociedad dominicana, aunque reconozco que se ajusta muy bien al caso particular de varios funcionarios, algunos de ellos con un talento único para fabricar mentiras e improvisar lo ridículo. Al parecer, no es solamente el presidente el único que cree que los dominicanos somos tontos: resulta que el préstamo de la Sun Land no es un préstamo sino una deuda que pagará el estado con intereses.  Las nóminas CB primero no existen, luego si existen y finalmente son un mal necesario para gobernar nuestro país. No obstante, se insiste en que la actual gestión es transparente, honesta y ejemplar.

Algunos de nuestros campesinos, a quienes la falta de letras no les ha impedido llegar a ser sabios, dicen que el hambre que espera hartura no es hambre. Confiado en el triunfo, nuestro actual presidente ha abandonado su habitual prudencia, asumiendo una actitud decididamente arrogante, permitiéndose algunos lujos, por demás innecesarios, que han causado un ligero repunte en las preferencias a favor de la oposición. Uno de esos lujos fue su reciente comentario sobre la inexistencia de las élites pensantes, otro ha sido el insinuar que modificaría la constitución para poder reelegirse nuevamente en las elecciones del año 2012. Un tercero ha sido reducir al partido y las ideologías a serviles instrumentos o extensiones de sus ambiciones personales.

Errores como estos, mentiras como las antes mencionadas, unidas a un eventual deterioro económico nacional en los próximos cuatro años pueden despejar el terreno para el surgimiento de un nuevo relevo democrático hacia los comicios del año 2012 y 2016. No sucedería así si ante un triunfo en las elecciones de este año, la oposición tiene que enfrentar una difícil situación económica de la cual el Partido de la Liberación Dominicana procuraría hacerla responsable a fin de enfatizar nuevamente el carácter insustituible de su salvador.

Al final, creo que al país le conviene que el Partido de la Liberación Dominicana gane las presentes elecciones, pero en una segunda vuelta electoral. Considero que este partido se encuentra mejor preparado que el resto del sistema para enfrentar los desafíos económicos y sociales del próximo cuatrienio. Su problema no es el no contar con ministros capaces, que le sobran, ni tampoco la falta de un liderazgo que, como el del actual presidente, es fuerte y cuenta también con muchos aspectos positivos. El gran problema de este partido es la comodidad política, consecuente una oposición débil y fragmentada, que aminora los incentivos a favor de un mejor desempeño democrático. No hace falta ser el más bueno, cuando basta con ser el menos malo.

En efecto, si con un desempeño cuestionablemente regular, sin cumplir su promesa de solucionar el problema eléctrico, ante importantes casos de corrupción, deshonestidad y desvío de las finanzas públicas, este gobierno logra un triunfo abrumador el próximo 16 de mayo, la única que va a echar “Pa’ Lante” será la corrupción, pues si aun portándose mal ganan bien ¿para qué hacerlo mejor? Lo más probable es que ante un triunfo más incómodo en los presentes comicios, los objetivos electorales a mediano y largo plazo, motiven al partido oficial a mejorar su desempeño, lo que acabaría beneficiando más a las grandes mayorías de nuestro país.

Pero no es solamente el partido oficial quien tiene que mejorar su desempeño. Los principales partidos de la oposición son asimismo responsables de lo que está sucediendo en la medida en que la pobreza de sus ofertas electorales contribuye a prolongarla ahora y quién sabe si más allá del año 2012. La oposición, liderada por el Partido Revolucionario Dominicano, ha desarrollado un importante papel como crítica de la actual gestión, denunciando muchos de sus excesos y errores, pero hay que reconocer que su papel como alternativa democrática deja mucho que desear.

Por esto invito a mis compatriotas a expresar nuestro rechazo a los malos conocidos y a los malos por conocer en las próximas elecciones generales, votando por las mejores propuestas de entre los partidos emergentes: Eduardo Estrella o Guillermo Moreno. Procuremos escoger, en principio, al más bueno y, en caso de una segunda vuelta, entonces preocupémonos por escoger al menos malo. Así ganamos todos._

 


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