Tres colores para una misma desgracia

“El buen dominicano tiene hambre y sed de justicia a largo tiempo y si el mundo se la negase, Dios, que es la Suma Bondad, sabrá hacérsela cumplida y no muy dilatado. Y entonces ¡Ay! De los que tuvieron oídos para oír y no oyeron; de los que tuvieron ojos para ver y no vieron ¡la eternidad de nuestra idea! Pues ellos habrán de oír y ver entonces lo que no hubieran querido oír ni ver jamás”. Juan Pablo Duarte.
Una tristeza profunda conmueve mis adentros. En algún lugar entre la indignación y la pena mi pensamiento se detiene a examinar los despojos de un sueño tricolor. Hermoso sueño aquel que procede del amor hacia el pobre, el débil, los desfavorecidos. Bienaventurado el camino de los que al soñar así se encuentran a sí mismos en la entrega a los demás.
El sueño tricolor se refiere a un país, único en el mundo, colmado de belleza y hermosura, que aunque pequeño, es grande de corazón. Es sobre este país, que es también tu país, donde hoy llueve mi lamento pues no puedo ya ser indiferente a su creciente desgracia.
A poco más de ciento sesenta y tres años de vida republicana, los gobiernos dominicanos han sido incapaces de garantizar siquiera los bienes y servicios más elementales que en la forma de alimentos, transporte, energía, salud, vivienda, educación, institucionalidad y justicia requiere nuestro pueblo. Cambian los gobiernos, cambian los colores, migra la esperanza de un lugar a otro pero la realidad intrínseca dominicana, la pobreza, sigue siendo la norma de vida de las grandes mayorías en nuestro país.
Toda iniciativa de solución seria a la pobreza en la que cual se agota la existencia de miles de dominicanos debe considerar la misma no sólo como la carencia de medios sino también como una falta de oportunidad. Desde hace ya mucho tiempo la tradición sociopolítica dominicana ha definido la pobreza como un problema de medios; a saber, como la ausencia de recursos económicos que restringe seriamente la calidad de vida de los seres humanos. Concebida la pobreza de este modo, se sigue que la provisión de medios es su más eficiente, cuando no su única solución inmediata. Surge entonces la noción de un Estado paternalista y mesiánico con figuras cuyo liderazgo se basa en la dependencia que desarrollan las personas respecto a quien se supone que ha de “salvarlos”; la bondad de un candidato deviene entonces en expectativa de beneficios y el voto se reduce a una transacción que legitima los mercados democráticos.
El oficialista Partido de la Liberación Dominicana se nos presenta como “el menos malo” de entre las “opciones de poder” para los ya próximos comicios del año 2008. Es sin duda una idea maravillosa la que encierra el nombre de este joven partido -la Liberación Dominicana- más procedamos ahora a examinar algunas de las sombras bajo la estrella del actual gobierno:
  • En el período 1996-2000 encausaron la privatización de la distribución energética en el país mediante la venta de las empresas distribuidoras. Al día de hoy, existe un desconocimiento generalizado respecto a los detalles de dicha negociación, realizada de espaldas a la opinión pública general. Sarcásticamente, se dice que fue una “privatización oscura”.
  • En el actual período 2004-2008 la desvergüenza de algunos de sus principales funcionarios y líderes ha llegado a niveles sinceramente impresionantes. Destaca en este período el uso de fórmulas de cuestionable legitimidad para la construcción y el financiamiento de obras públicas ( Metro de Santo Domingo, préstamos clandestinos con la Sun Land Corp. por más de US$ 130 millones de dudoso destino ), cuando no para la compra de armamentos (compra de 9 ó 10 aviones en Brasil a aproximadamente US$ 5 Millones cada uno). Destaca asimismo la protección a funcionarios corruptos mediante su ratificación en el cargo o la oportuna intromisión en la justicia.
  • Se aprecia en ambos períodos la ausencia de logros significativos en materia de desarrollo humano, salud y educación. Actualmente, la inversión relativa a la producción en Salud y Educación ( menos de un 5% ) se cuenta entre las más bajas de América Latina.
  • En el período 2004-2008 se forzó el inicio del Sistema Dominicano de Seguridad Social sin garantía o planificación alguna respecto a las precondiciones necesarias para su acertado funcionamiento.
  • Cuestionada intervención en la justicia para lograr la absolución de los “compañeros” y amigos implicados en el Fraude del PEME ( RD$ 1,400 Millones ), así como una condena irrisoria para los protagonistas del fraude bancario más grande ( RD$ 60,000 Millones ) de la República Dominicana.
  • Política de austeridad pública, con recortes en Salud y Educación, concurrente con el incremento de la nómina pública, nuevos nombramientos de “funcionarios” sin funciones claramente definidas así como adiciones no justificadas a la administración pública y al cuerpo diplomático en el exterior (octubre del año 2007).

La mayoría de los partidos emergentes del sistema, cual mercaderes de la desgracia han hecho causa común y parentela con el actual gobierno. No en vano el vulgo político dominicano ha acuñado el término “visagra” para referirse a estos partidos de una manera más acorde a su verdadera función.

Por lo que respecta al resto de los partidos mayoritarios, con una trayectoria moral cuando menos semejante a la del ahora partido oficial, presentan una oferta electoral bien pobre y de escaza diferenciación positiva a la sociedad dominicana. Se trata de personajes de cuestionable moralidad ( Sun Land Capítulo 1, Caso Marbella, Piratas del Caribe, Liga Municipal Dominicana C. x A. , Cacerolazos, etc. ) Grande, enorme es la fe de quienes ven en la oferta electoral de cualquiera de estos partidos una vía hacia la mejora de nuestro país. En el fondo son lo mismo: colores distintos de una misma desgracia.

Consciente de lo anteriormente expuesto, un ingenioso político ha logrado consolidar una alianza electoral entre varias agrupaciones políticas pequeñas en la llamada Cuarta Vía para proponer a un candidato que, aunque comprometido con el pasado, todavía no cuenta con una trayectoria moral cuestionable; es decir, para proponernos a un bueno por conocer. Parecería ser esta la mejor de entre las opciones que se nos presentan para el año próximo. Su estrategia de comunicación y el discurso de la precampaña han sido hasta ahora bastante buenos; se deja ver la mano de alguien que sabe trabajar. Pero quizás este candidato haya marcado para siempre su destino político al permitirse aparecer años atrás en la televisión nacional discutiendo con la careta risueña de quien por aquel entonces fuera su principal opositor. Craso error.

Es este pues el lamentable estado de cosas que a mi espíritu inquieta y que a mi moral indigna. Que mi pueblo tenga que elegir el menor de entre varios males, entre el malo conocido o los malos por conocer. No puede haber elección auténtica cuando la voluntad de mejora es sofocada por los –siempre imperfectos- mercados democráticos ante la mirada indiferente de la legislación vigente.

¿Premiamos con nuestro voto o nuestra indiferencia la gestión de los actuales mercaderes de la liberación dominicana? ¿Daremos la oportunidad a quienes vienen a hacer más de lo mismo? ¿Y para qué votamos? ¿ Qué es lo que elegimos?.

Estas elecciones son un contrasentido, de esos que tanto abundan en nuestro país. Uno de ellos, acaso el más notable, es que para el buen ladrón ( aquel que roba mucho y lo hace con excelencia ) la cárcel no existe sino en la forma de un hotel. En efecto, el buen ladrón, mejor conocido por el pueblo como “ladronazo” o “ladronazazaso” no cae jamás preso, y si lo hiciere por algún tiempo -sumamente limitado y acortado además por algún indulto- podrá siempre escoger los términos de su confinamiento cual si de unas vacaciones se tratase.

Bien sea por impotencia, dejadez o simple haraganería la forma primaria de respuesta del dominicano ante la lamentable realidad que le rodea es la indiferencia. Cada uno se la busca como puede, cada quien a lo suyo y problema, si no mío, ninguno. Dice alguno entonces que se tiene el gobierno que se merece. Personalmente, creo que ningún pueblo merece un mal gobierno, pues la política no es un juego donde unos ganan y otros pierden, es más bien un instrumento al servicio del perfeccionamiento de la sociedad. Deja de ser un juego en la medida que reconocemos que detrás de cada desacierto, por muy pequeño que sea miles pueden dejar de comer; cuando entendemos que cada peso mal gastado implica la renuncia a mejorar la vida de alguien, que una mala decisión puede hacer daño a muchos. Mañana ese alguien puedes ser tu, también puedo ser yo. República Dominicana somos todos.

La política es pues una cosa bien seria. Según tienen por norma olvidar algunos, no se trata de una fiesta, una competencia o una tradición. La política es una responsabilidad respecto al porvenir de muchos. Ya había dicho Dios antaño que a quien mucho tiene, mucho también se le exigirá. Pero quienes ahora desprestigian esta noble vocación de servicio no tienen temor a Dios ni a los hombres. Se pasean alegres por las calles, cual figuras de barro celebrando la inmundicia que cubren con vanidad, colores y hermosura. Polvo son y al polvo volverán. Será barrido su recuerdo de las calles para ser desechado luego como algo que no sirve.

¿Hasta cuándo Jehová permanecerás quieto en tu santa morada mientras estos lobos consumen hasta los huesos tu rebaño? ¡Ten misericordia de los que tienen hambre y sed, no solo de justicia sino también de pan, de quienes reciben con gozo tu evangelio pues han perdido ya todo consuelo en esta vida! ¡Desciende a la ribera del Ozama para escuchar el lamento de tus hijos, pero pasa también por la Alameda donde muchos ya comprenden que de nada vale ganar el mundo si se pierde el alma! !Mejor es tu misericordia que la vida! ¡Preciado tesoro tu enseñanza! Dios de los Cielos, no seas indiferente a nuestro llanto, no nos abandones a nuestra maldad. Antes bien aviva tu obra en medio de los tiempos, levanta hombres y mujeres de bien para dirigir con sabiduría a nuestro pueblo. ¿De dónde vendrá nuestra salvación? Nuestra salvación viene de ti, que sostienes el universo con la mano y afirmas nuestro proceder aquí en la tierra. ¡Cuán maravillosas son tus obras! !Cuan hermosos son los pies de los que anuncian tu mensaje y bendita la morada de quienes han creído nuestro anuncio! !!Mejor es tu misericordia que la vida!! !Te alabo Dios, pues sé que mis ojos verán tu justicia y la forma en que tu amor cubrirá hasta los confines de la tierra! Si, te alabo porque tu poder se perfecciona en nuestra debilidad, porque tú transformas en bendición la maldición desde siempre. Decía yo en mi corazón, en la cúspide de mi extravío, Jehová ni hará bien ni hará mal. Mas he aquí mientras más me alejaba tu amor yo sentía más y más. ¡Mejor es tu misericordia que la vida! En el nombre de tu Hijo amado Jesucristo te pido hoy que así como tu nombre ilumina mi bandera, ilumine asimismo tu evangelio nuestros corazones…

Las contiendas electorales, en tanto resultado de una realidad compleja y predeterminada, son hasta cierto punto predecibles ( y cuando no es así, problemas de seguro hay que esperar ) pues los movimientos sociales aunque variables presentan una cierta lentitud que se traduce en un ritmo difícil de ignorar por quienes de algún modo se encuentran en ellos de algún modo involucrados. Su conocimiento es una ciencia imprecisa, pero de impresiones exactas.

Conscientes de que el futuro siempre entraña tanto previsibilidad como incertidumbre, de que solamente Dios puede interpretar de manera infalible las cosas, procedamos ahora a analizar el escenario electoral del ya próximo año 2008, considerando en la medida de lo posible las motivaciones y estrategias a seguir para cada uno de los protagonistas con sus implicaciones.

Todos los elementos apuntan hacia un nuevo triunfo electoral (con su consecuente secuela de desgracias) del Partido de la Liberación Dominicana. Basta para que así sea con que se mantenga una gestión cuando menos regular y que no se presente ningún infortunio grave, como bien podría ser la inflación generalizada de los precios, la interrupción prolongada del suministro energético o un gran escándalo político, por mencionar algunos ejemplos. La cuestión de interés aquí no es por tanto determinar si el PLD puede o no ganar, sino más bien cómo va a lograrlo, pues ciertamente y según se verá más adelante, no resultará lo mismo ganar en una primera que en una segunda vuelta electoral.

El incierto aunque no del todo improbable triunfo del Partido de la Liberación Dominicana en una primera vuelta electoral no solo reflejaría el supuesto respaldo a su gestión ( y muy especialmente a su líder convertido entonces en mesías ) de parte de las grandes mayorías, sino que facilita considerablemente una posición ventajosa para las elecciones congresionales del año 2010. Esto es importante, ya que naturalmente el ejecutivo preferirá contar con un congreso sumiso durante su gobierno que se convierta luego en un mecanismo de presión ante su eventual salida. Estoy convencido de que a la actual directiva del partido morado no le interesa demasiado todavía lo que pueda suceder en la contienda electoral del año 2012.

La estrategia defensiva a seguir por el Partido de la Liberación Dominicana dada su posición incuestionablemente ventajosa en los presentes comicios ha de estar caracterizada por los siguientes lineamientos:

  • El candidato presidencial debe ignorar por completo a los candidatos y partidos de la oposición, evitando mencionarlos o responder a cualquiera de sus denuncias y argumentos. Esto así a fin de minimizar su importancia. Hasta ahora, así se viene haciendo.
  • En las contadas ocasiones en las que haga falta responder o contrarestar un argumento relevante de parte de la oposición, esto debe ser llevado a cabo por un funcionario o activista de menor categoría sin conferirle luego mayor importancia al asunto.
  • Inversión publicitaria agresiva enfatizando las ventajas diferenciales que se desean destacar en el candidato ( popularidad, aceptación, liderazgo, logros de su gestión ) reforzada con movilizaciones multitudinarias en todas las provincias del país, prestando cuidadosa atención a los lugares clave dentro de cada provincia.
  • Conquista (entiéndase compra) de dirigentes de la oposición. Los dirigentes reconocidos añaden valor a la imagen del candidato (bien sea mediante la adición de su virtud o como testimonio negativo del deterioro de la oposición). En cambio, los dirigentes intermedios añaden votos, pues son éstos quienes realmente hacen el trabajo de base.
  • Materializar alianzas ventajosas con los partidos emergentes -visagras- del sistema, fortaleciendo además las ya vigentes. Aparición del candidato en eventos multitudinarios organizados por los líderes de dichos partidos.
  • Empoderamiento ( visitas del candidato, suministro de dádivas y dinero ) de los dirigentes intermedios para incrementar su potencial electoral en las comunidades. Este mecanismo aunque inmoral, resulta efectivo y de tradicional aplicación en nuestro país, sea o no de nuestra aprobación y preferencia. Los miembros de la comunidad interpretan la visita del candidato a su colega como una muestra de cercanía con éste por lo que de inmediato se muestran más dispuestos a servirle sintiendo como más probable alguna forma de recompensa.
  • Mantener a toda costa los indicadores macroeconómicos ( crecimiento económico, tasa de cambio, inflación ) y el suministro energético en niveles políticamente convenientes.
  • Proteger la imagen del candidato, desligándole de cualesquiera funcionarios, relacionados o acontecimientos adversos a su popularidad.
  • Uso discreto y conveniente de los recursos del Estado ( dinero, vehículos, empleados, etc.) para favorecer el potencial electoral del candidato.

Un eventual triunfo en la primera vuelta del Partido de la Liberación Dominicana sería perjudicial para el partido y para el país. El liderazgo del actual presidente devendría entonces en mesiánico lo cual debilitaría considerablemente el fundamento institucional del partido morado. La derrota de un candidato alternativo disidente presentado por este partido –para entonces considerablemente desgastado- para el certamen electoral del año 2012 aceleraría aún más este proceso. Por lo que respecta al país, la actitud complaciente manifiesta en un triunfo popular luego de los no pocos desaciertos, atrocidades y fechorías del período 2004-2008 sería un claro incentivo a favor de mayores atrocidades, abusos y problemas en el período 2008-2012. Es de esperarse entonces que el desarrollo institucional experimente considerables retrocesos; tampoco hay razón alguna para pensar que los avances del gobierno serían sustancialmente distintos en materia de pobreza, salud y educación. La justicia, que hasta ahora se nos dice es ciega llegará entonces a ser también sorda y muda.

Hace falta pues ayudar al presidente a derrotarse a sí mismo. Corresponde al resto de los partidos mayoritarios del sistema, que de por sí son igual de malos o peores que el ahora oficial, el ayudarnos a encausar alguna forma de equilibrio mucho más conveniente para el país. La oposición tiene un papel de vital importancia para el fortalecimiento de los sistemas democráticos. El opositor tiene a su cargo la defensa del interés general y en definitiva también de la soberanía.

El Partido Revolucionario Dominicano todavía no repuesto de sendas ( y quizás merecidas ) derrotas electorales en el año 2004 y 2006, regresa ahora con más fuerza para proponer como candidato a la presidencia a un empresario que aunque de algún modo ha querido ser vinculado a actividades inmorales y delictivas, cuenta con cierto respaldo en la población. Consciente de su posición desfavorable frente al Partido de la Liberación Dominicana, este candidato pretende forzar una segunda vuelta electoral en la cual podría eventualmente declararse ganador en ocasión de aunar esfuerzos con el Partido Reformista Social Cristiano.

La estrategia a seguir por este candidato, que llamaremos estrategia sombra, puede ser caracterizada con las siguientes pautas:

  • Ataque frontal continuado al candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana y su gobierno a través de los medios de comunicación. En buen dominicano, este candidato debe hacer mucha “bulla” para atraer atención sobre su persona en perjuicio de su rival. El ataque frontal enfocado en la persona del actual presidente favorece un posicionamiento deseado entre iguales.
  • Inversión publicitaria agresiva enfatizando las ventajas diferenciales que se desean destacar en el candidato (promesas de empleo, reformas fiscales, abaratamiento de alimentos, mejoras en el suministro energético y en los servicios de transporte) reforzada con movilizaciones multitudinarias en todas las provincias del país, prestando cuidadosa atención a los lugares clave dentro de cada provincia.
  • Evitar referencias a otros candidatos y partidos del sistema; especialmente al Partido Reformista Social Cristiano.
  • Exposición sistemática de los fallos y desaciertos de la actual gestión gubernamental ante el público y los medios de comunicación.
  • Protección de la imagen del candidato, desligándole de cualesquiera funcionarios, relacionados o acontecimientos adversos a su popularidad. Se debe obviar en la medida de lo posible la vinculación del candidato al todavía impopular gobierno del Partido Revolucionario Dominicano en el período 2000-2004.
  • Delegar en otros la tarea de responder y discutir a los comentarios de los funcionarios del actual gobierno.
  • Manejar con discreción las alianzas electorales, evitar que el público piense que son indispensables para el triunfo del candidato. Actuar siempre como si se tuviera el triunfo casi asegurado.

Dado que es mi intención ocuparme solamente en reflexionar sobre lo que con cierta seguridad puede llegar a suceder, no he considerado de interés incluir aquí el análisis respecto a las implicaciones de un eventual triunfo del candidato del Partido Revolucionario Dominicano. No hace falta mucho sin embargo para esperar que sea más de lo mismo, aunque con algún detalle diferente. Me limitaré a añadir aquí que de entre todos los candidatos populares y pese a contar con el respaldo de la que sin duda es la segunda mayor fuerza política del país, la posición de este candidato es más infortunada que la de sus pares, como infortunada es también la situación de quien libra una batalla con armas y tropas ajenas. Si en algún momento asomare siquiera remotamente la posibilidad de una victoria real, este candidato encontrará un enemigo en quien creyó un aliado y será embestido desde la retaguardia, pues hay quien puede ganar mucho con su derrota elegante ( es decir, por bajo margen ). Acorralado así por el frente, el flanco y la retaguardia, sin poder echar mano de refuerzos su causa no prosperará pues ya antaño fue escrito lo que también por reyes y mañosos es sabido, que un reino dividido contra sí mismo no puede prevalecer.

El desfalleciente Partido Reformista Social Cristiano nos propone como candidato a la presidencia al último caudillo regional de nuestro tiempo. Se trata de un hombre enigmático, con un pasado tan oscuro como su presente, político veterano forjado en las calles y caminos de la escuela balaguerista de quien se dice además que nunca ha perdido unas elecciones. El objetivo de este candidato es también el triunfo, pero no un triunfo basado en la aceptación de las mayorías sino más bien en la incapacidad de dos viejos rivales de agotarse mutuamente. Pretende por tanto, lograr un buen margen para convertirse en la fuerza decisiva en ocasión de realizarse una segunda vuelta electoral. Su estrategia de penetración basada en el modelo clientelista es moralmente incorrecta pero políticamente eficiente. Entre las pautas a seguir conforme a esta estrategia se cuentan:

  • El contacto directo frecuente y sostenido, cara a cara con la gente a través de frecuentes movilizaciones multitudinarias en los puntos clave de la geografía nacional. Énfasis en los estratos socioeconómicos menos aventajados. La idea es dar la cara a sus realidades y problemas, hablar a su necesidad.
  • Inversión publicitaria moderada, se concede mayor prioridad a la adquisición de mercancías de poco valor para su dispendio promocional en las movilizaciones. La respuesta emocional de parte de los favorecidos con dichos artículos genera compromiso en la forma de gratitud. Es importante observar que mediante este esquema la gente recibe de inmediato alguna recompensa por su adhesión; no se trata de creer para ver si no de ver para creer.
  • No dedicar mucho tiempo a la discusión de temas polémicos que poco o nada interesan a la audiencia objetivo. Se afirma que lo que la gente quiere ver es el dinero, la mercancía, que se le resuelva hoy no mañana ni después; que ya ha sufrido demasiado.
  • Enfocar la crítica en la situación y no en los actores del sistema sociopolítico, dejando así la puerta abierta para cualquier negociación posterior; claro está, siempre conforme a “los mejores intereses” de los más desfavorecidos.
  • Mantener un discurso en términos sencillos, alineado a las necesidades fundamentales de los más pobres. Capitalizar la propia experiencia y lucha contra la pobreza.

En ocasión de que los comicios del año 2008 tengan que ser definidos en una cada vez más probable segunda vuelta electoral entre el Partido Revolucionario Dominicano y el Partido de la Liberación Dominicana, éste último acabaría por entender que el electorado no ha sido ni será indiferente a los no pocos desaciertos de su gestión; que su principal figura política sufre el mismo desgaste que el resto de los mortales. Quizá esto les motive a retomar las vías de la moderación y la prudencia.

Resta discurrir ahora sobre cuál de estos bandos acabaría por imponerse considerando el respaldo del Partido Reformista. Consciente de su posición decisiva en la contienda, el candidato presidencial reformista cuenta desde hace tiempo con excelentes relaciones a lo interno de cada bando. Su naturaleza tan enigmática como discreta, unida a su esmerada neutralidad dificultan un tanto la tarea, pero una reflexión más acabada sugiere con claridad la ruta que un viejo político ha de seguir.

La alianza con el Partido Revolucionario Dominicano sería una vía segura hacia un enfrentamiento electoral sumamente costoso con una probabilidad de éxito incierta. En efecto, sucedería entonces que dos fuerzas populares opuestas y con mucho dinero lucharían con violencia por el poder. Sería mal negocio para uno y otro bando. El pueblo dominicano sería entonces testigo de hasta dónde puede llegar la degradación moral de nuestros políticos, comprobando de una buena vez que no hay más que un solo color en nuestro arcoíris democrático.

Hay quien dice con razón, que la adición de dos fuerzas tan numerosas, unida a la de otras pequeñas emergentes podría ser suficiente para derrotar al Partido de la Liberación Dominicana y sus aliados. Insisten en que cuadran los numeritos, pero en la política dos más dos bien pueden resultar ser tres habida cuenta del fraude y otros movimientos intestinos. Entre tanto, en la sombra hay quien tiene razón de conspirar contra los suyos.

En cambio, una alianza entre el Partido Reformista Social Cristiano y el Partido de la Liberación Dominicana, asegura tanto el triunfo como la rápida recuperación de los recursos invertidos en la contienda electoral.

¿Pero acaso surge una buena costumbre de combinar dos malas mañas?

En algún lugar de San Cristóbal, desde la comodidad de su finca un viejo político observa con cuidado estos acontecimientos, los escudriña en su mente y aguarda, sonriente, el momento de su regreso a la gloria. Entretanto, los frutos podridos de esta generación van abonando desde ya el terreno desde el cual emerge renovado aquel sueño, el sueño tricolor.


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