La danza de los millones: Un ayer que parece mañana.

El fin de la danza de los millones

El fin de la danza de los millones

En los  años que siguieron al inicio de la Primera Gran Guerra nuestro país vivió un corto período de prosperidad y abundancia merced a la elevada cotización que con motivo del declive económico europeo alcanzaron algunos de sus principales productos agrícolas de exportación como el cacao, el tabaco, el café y, muy especialmente, la caña de azúcar, cuyo precio se elevó de $ 5.50 el quintal en 1914 a $ 12.50 en 1918 y a  $ 22.50 en 1920. Con la intención de aprovechar mejor el alza temporal en los precios, los comerciantes se dispusieron a elevar rápidamente su escala de producción mediante la adquisición de nuevos bienes de capital con importantes préstamos en moneda extranjera y mediante un uso más intensivo del factor trabajo, cuya retribución también aumentó debido a su mayor escasez en relación a la ampliación en su demanda.

Nunca antes en nuestra historia republicana se había visto semejante expansión en el poder adquisitivo de la población, lo cual fue motivo de gran júbilo, ostentación y derroche a tal punto que este singular periodo fue bautizado por la opinión pública con un nombre tan pintoresco como descriptivo: La danza de los millones. Los caricaturistas de la época, con gran creatividad, describieron estos acontecimientos en una serie de ilustraciones en las que el dinero parecía derramarse como la lluvia sobre el rostro sonriente de algunos personajes sonrientes y bailarines.

Hoy en día lo que llueve en nuestro país no es precisamente el dinero, casi tan escaso como los buenos empleos, sino los nombramientos de “funcionarios” públicos con sueldos millonarios cuya particular alegría económica, arrebatada del patrimonio del pueblo, parece recordar los tiempos de aquella histórica danza. De hecho, en la edición 2008 del ya clásico festival de nombramientos del Partido de la Liberación Dominicana no han faltado “!¿asesores musicales?!” de la categoría de  Jhonny Ventura, Milly Quezada y Peña Suazo.  Y eso, que estamos en tiempos de austeridad…

El pasado jueves 11 de septiembre, cuando se cumplieron treinta y cinco años de la caída del régimen democrático chileno de Salvador Allende y siete del atentado terrorista al World Trade Center en los Estados Unidos, el Semanario Clave daba a conocer a nuestra sociedad una nueva tragedia:  la muerte de la austeridad en la gestión pública dominicana. Se habían nombrado para ese entonces no menos de 350 administradores, subsecretarios, directores y subdirectores con paquetes salariales que superan los cien mil pesos mensuales cada uno. En esta misma fuente se estimaba que solamente los subsecretarios costarían al Estado entre 130 y 260 millones de pesos al año, eso sin contar el ejército de secretarias, asistentes, asesores y empleos públicos que requiere cada uno.

Si de acuerdo a la legislación laboral y salarial vigente, un salario mensual combinado por pareja de quince mil pesos basta para que una familia lleve una vida “digna” estaríamos destinando a poco más de un centenar de subsecretarios lo que bastaría  para el sustento anual de entre 667 y 1334 familias, lo que en este último caso significaría más de seis mil personas.

Aunque no queda claro si el sobredimensionamiento de la nómina pública tiene que ver más con la falta de eficiencia administrativa de las actuales autoridades, con su lógica clientelista o su falta de solvencia moral, si resulta evidente que el aumento de la burocracia estatal no responde a un claro criterio de prioridades nacionales por áreas de desarrollo.

Las Secretarías de la Juventud y de la Mujer, que poco o nada han contribuido al bienestar nacional desde su fundación, cuentan cada una con 14 subsecretarías, mientras que Salud cuenta con apenas nueve. La Secretaría de Interior y Policía, a cargo de la mermada seguridad ciudadana, cuenta con 15 subsecretarios, mientras que la Secretaría de Deportes tiene más de veinte y posiblemente un paquete de compensación más generoso si a los RD$ 58,278 mensuales que ganan  en promedio los subsecretarios de deporte se adicionan las dietas, los viáticos y gastos de representación. En la Secretaria de Estado de Educación se elevó el número de subsecretarios de 7 a 12, aunque todavía no se sabe bien cuáles serán las funciones de los nuevos millonarios.

A La danza de los millones siguió en los años veinte una profunda depresión económica y, poco después, la tiranía. ¿Historia o profecía? El tiempo lo dirá._

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* La ilustración presentada fue reproducida de Domínguez, Jaime de. Historia Dominicana. Editorial ABC. Primera edición, año 2001. Pág. 226

** Para más información sobre la danza de los millones, sus causas y consecuencias puede referirse al capítulo XXXVI, que versa sobre la Internvención Militar Norteamericana, del Manual de Historia Dominicana de Frank Moya Pons en cualquiera de sus ediciones más recientes.

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